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Nuestro icono de las cosas “anti”, Nicanor Parra, creo es quien mejor ha captado el accionar y leimotiv de los hombres: basta que una les diga “NO” para que más empeño pongan en conseguir lo que desean.

Tengo una amiga que tiene una “bestia negra” en su vida: un morenazo de ojos claros, cuerpo de deportista y actitud de “lo quiero todo y lo quiero ahora”, que suele volver locas a algunas mujeres y, claramente, a ella. El individuo aparece con una frecuencia parecida a la del cometa Halley, pero con los efectos que causaba en los incas o en los mayas: “¡se acaba el mundo!”. Entonces, no importa qué tan bueno sea el pololo estable de turno o cuán matrimoniable se encuentre, ella sucumbe ante el brillo y esplendor de este tipo. Yo ya había visto en algunas ocasiones cuando un conejo se deslumbra ante los focos de un auto en medio de una noche de campo, quedándose congelado ante el estímulo y listo para ser cazado; pero ver los mismos efectos en una persona es, a lo menos, curioso.

Estábamos en una fiesta cuando, de pronto, aparece “Juan Halley”. Como si desde la última vez que la vio (cinco meses atrás) el tiempo se hubiera detenido, la toma de la cintura, la besa en la mejilla con delicadeza, la saluda y le dice: “¿Puedo buscarte más tarde?”. Ella asintió con la cabeza bajo el efecto conejo atrapado. Claro, más encima es “mentalista”, porque con un simple beso le borró de un plumazo la última vez que estuvieron juntos. Hace cinco meses, en otra fiesta, ella bailaba alegremente con él. Decide ir al baño. Se demora cinco minutos. Vuelve, ¡y él está bailando con otra! ¡Y cuando la ve no deja de hacerlo! Mi amiga, incrédula, se acerca y le dice: “Que no te pueda dejar ni cinco minutos solo”, a lo que él, a lo Clark Gable, responde: “No, no puedes”…

El asunto es que en este nuevo encuentro, tras unas bofetadas que le propiné para sacarla del hechizo, decidió no tomarlo en cuenta. He aquí el efecto “Nicanor Parra”: Él: “¿Quieres que nos vayamos a otra parte?”. Ella: “No”. Él: “¿Quieres que vayamos a esquiar juntos mañana?”. Ella: “No”. Él: “Puedo volver a llamarte?”. Ella: “No”. No, no y no. Y, ¿qué creen? Al día siguiente, él llama. Se consiguió el teléfono nuevo de ella. Interesadísimo por su vida, bla, bla, bla.

Creo que ya Arjona nos lo había advertido: “Dime que no y me tendrás pensando todo el día en ti, planeando la estrategia para un sí”. ¿O qué me dicen del colaless? ¡Cómo enloquecen los hombres por una miserable tirita que no cubre nada, si no más bien es como una gran marca de “hey, por aquí”. Pero no, ellos argumentan que es sexy “porque como que muestra pero no muestra” (¿?) ¡Si hasta canción tiene!

Alguna sabia por ahí dijo una vez que “los hombres enamorados y ardientes (por usar un fino sinónimo de lo que realmente ella dijo) hacen las cosas por obtener a una mujer, pero sólo al final se sabe realmente cuál es su verdadera intención”.

Como estrategia, transformarse en la “Satánica Doctora NO” puede que funcione por un tiempo, pero mantenerse así de por vida, ahí sí que definitivamente NO. \\

\ Por: Mima Fellini

\ Ilustración: Ricardo Herrera

Revista Mujer Diario la Tercera

Un comentario para “Los “Nicanores Parra” la llevan”

  1. Tonia Wright comento:

    my9cnz79ccp95uk7

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