
Las dos cámaras del parlamento francés aprobaron una nueva ley que permitirá pruebas de ADN a inmigrantes que deseen unirse a sus familiares directos en Francia.
El plan, que ha generado una enorme polémica en el país, hizo que miles de personas salieran a protestar el fin de semana pasado.
El gobierno aseguró que la iniciativa permitirá acelerar los trámites para que los extranjeros puedan venirse a vivir con sus familiares, pero los críticos advirtieron que la medida es discriminatoria y peligrosa.
El ministro de Inmigración, Brice Hortefeux, intentó calmar los temores señalando que otros doce países europeos tienen procedimientos similares.
Sin embargo la oposición socialista indicó que los principios de derechos humanos y no la genética deberían ser tomados en consideración a la hora de decidir quién recibe las visas.
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